Al fondo de la imagen está el poema
Mi madre envió una fotografía de nuestra casa. A petición de mi hija ha puesto todos los juguetes en un solo lugar y los ha fotografiado. La abuela, contenta siempre de ser útil, asume la tarea y nos envía la imagen. Mi hija describe maravillada lo que ve: detalla cada muñeca, cada lego, cada pelota, cada regalito de navidad, de cumpleaños. Poco a poco va armando en su memoria esos lugares de la casa en los que jugó, va recordando quién se los regaló y con quién los compartió. Es una realidad que no existe más allá de aquella imagen enviada por la abuela. Sin embargo, me hace feliz que ella pueda recordar esos detalles de su vida, como si fuese otra dimensión, como si ella tuviera existencia y sentido también en otro lugar. Yo me detengo, como siempre, a observar el fondo, busco sin saber por qué los detalles: la pared agrietada, el fragmento del piso manchado, el peldaño donde me sentaba a descansar de la faena, a pasar el calor, a mirar por la ventana. No me inter...